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Enfermedad de Tay-Sachs

La enfermedad de Tay-Sachs es una de las gangliosidosis GM2 causada por una deficiencia de hexosaminidasa A, debida a mutaciones en la subunidad α de dicha enzima.

Cuando existe un defecto enzimático de hexosaminidasa A, los gangliósidos (son glucolípidos complejos, que contienen ácido siálico y que se localizan especialmente en el cerebro, esenciales para la mielinización, para la integridad de los axones neuronales y para la transmisión del impulso nervioso) no pueden degradarse y se acumulan en el lisosoma de la celula (el lisosoma es una organela celular que normalmente contiene enzimas capaces de hidrolizar o romper grandes moléculas) formando unos corpúsculos que además contienen colesterol y fosfolípidos y que acaban lesionando gravemente las neuronas (células del sistema nervioso). Por tanto, estos acúmulos producen lesión especialmente en el sistema nervioso central y no en otros órganos.

CAUSAS

Cuando existe una alteración (error) en el metabolismo (conjunto de reacciones enzi-máticas que permiten la vida), algún proceso metabólico no se produce con la debida eficacia y esto puede causar la acumulación de algún compuesto que no se ha de-gradado, como los gangliósidos en el caso de la Enfermedad de Tay Sachs. Cada una de las reacciones del metabolismo que van a dar lugar a los compuestos que forman nuestro cuerpo está determinada genéticamente (codificada).

Todos heredamos de nuestros padres la información correcta o alterada que determina que se realice cada uno de estos procesos del metabolismo. Si heredamos una información errónea o parcialmente alterada, aquella reacción metabólica funcionará mal y se puede llegar a producir una enfermedad metabólica hereditaria.

En el caso de la enfermedad de Tay Sachs, mutaciones en el gen HEXA, que codifica la enzima hexosaminidasa A, causan la deficiencia de actividad de dicha enzima. Se trata de una enfermedad de herencia autosómica recesiva. Si ambos padres portan una mutación en el gen HEXA (que codifica la subunidad α de Hexosaminidasa A) o bien en el gen GM2A (que codifica la proteína activadora) y las transmiten a su hijo, éste sufrirá una Enfermedad de Tay-Sachs.

SINTOMAS

  • El niño/a va a desarrollar antes o después síntomas neurológicos. Puede manifestarse, según el grado de defecto enzimático, en los primeros meses de vida, en la etapa infantil/niñez o en la etapa juvenil/adulta.
  • En la forma clásica infantil los niños suelen presentar un desarrollo neurológico normal hasta que, alrededor de los 4-8 meses, se instaura un deterioro neurológico con pérdida de los items de desarrollo adquiridos previamente.
  • En la forma juvenil el inicio de los síntomas suele tener lugar entre los 2 y los 10 años y se debe a un defecto enzimático parcial.
  • Presentan una debilidad muscular a la que se añadirán signos de espasticidad (rigidez).
  • Un hallazgo típico es la respuesta motora exagerada a estímulos auditivos.
  • En adelante estos pacientes desarrollan un empeoramiento en la interacción con el medio, inatención.
  • Con el tiempo presentan una macrocefalia (aumento del perímetro craneal).
  • Pueden desarrollar crisis epilépticas.
  • Cuando se estudia el fondo de ojo de estos pacientes se puede encontrar una mancha color rojo cereza que ayuda a la sospecha clínica pero que se puede encontrar en otras enfermedades lisosomales. La afectación de la mácula por esta mancha rojo cereza, así como la instauración de una atrofia óptica progresiva, pueden conducir a la ceguera.
  • En estos casos los pacientes comienzan perdiendo las habilidades motoras ya adquiridas (como la marcha o el control de la postura), así como presentan deterioro en el habla y otras funciones cognitivas.
  • Existen formas donde el defecto enzimático es menor y se pueden presentar a partir de los 10 años con problemas de estabilidad de la marcha (ataxia), temblor o movimientos anormales (distonía, coreoatetosis…) entre otros.

DIAGNOSTICO

El diagnóstico se sospecha por los datos clínicos (síntomas y signos), el fondo de ojo, la neuroimagen (afectación de sustancia blanca, aumento del tamaño ventricular, alteración en la señal de los ganglios de la base), los estudios de potenciales evocados, etc.

Se puede confirmar midiendo la actividad hexosaminidasa A en leucocitos (glóbulos blancos de la sangre).

Finalmente se realiza el estudio genético del gen HEXA.

PREVENCIÓN

Hay que diagnosticar lo más precozmente la enfermedad, efectuar estudio de familiares portadores, ofrecer consejo genético a la familia y la posibilidad de diagnóstico prenatal en otra gestación.

Gracias a que las formas juveniles y del adulto evolucionan de una forma mucho más lenta estos pacientes tienen mejor pronóstico y en ellos se pueden desarrollar ensayos clínicos para introducir terapias capaces de modificar el curso clínico de la enfermedad.

TRATAMIENTO

En cuanto a las terapias de soporte, se pueden aplicar las medidas y cuidados del paciente en función de la sintomatología clínica que manifieste (fisioterapia, anticonvulsivos, antibióticos, medidas posturales, etc), para mejorar la calidad de vida del paciente.